Pádel después de vacaciones: lesiones frecuentes y cómo prevenirlas con fisioterapia y ejercicio

Tiempo de lectura: 6 minutos | Actualizado: septiembre 2026

Septiembre marca para muchos jugadores de pádel el regreso a la rutina. Después de unas semanas de vacaciones, vuelven los entrenamientos, los partidos con amigos y, en muchos casos, la competición.

Sin embargo, esta vuelta a la actividad también puede venir acompañada de molestias y lesiones.

El motivo no suele ser simplemente «haber estado de vacaciones». El problema aparece cuando pasamos de varias semanas con una menor carga física a recuperar de forma repentina la frecuencia e intensidad de juego que teníamos antes.

La vuelta al pádel debe ser progresiva. Y la fisioterapia y el ejercicio pueden desempeñar un papel fundamental tanto en la prevención como en la recuperación de las lesiones.

¿Por qué aparecen lesiones al volver a jugar?

El pádel es un deporte muy exigente desde el punto de vista físico. Durante un partido realizamos continuamente:

  • Aceleraciones y frenadas.
  • Cambios de dirección.
  • Desplazamientos laterales.
  • Saltos y aterrizajes.
  • Rotaciones del tronco.
  • Golpes repetidos por encima de la cabeza.
  • Acciones explosivas de piernas y brazos.

Cuando dejamos de entrenar durante varias semanas, nuestra capacidad para tolerar estas cargas puede disminuir.

Esto no significa que hayamos perdido toda nuestra condición física, pero sí podemos haber reducido nuestra capacidad específica para soportar determinadas demandas del pádel.

Por ejemplo, podemos encontrarnos perfectamente para caminar, hacer turismo o realizar ejercicio ligero, pero no necesariamente estar preparados para jugar dos horas de pádel a alta intensidad.

El problema aparece cuando la carga que exigimos al cuerpo supera su capacidad actual de adaptación.

Las lesiones más habituales en jugadores de pádel

Aunque cada jugador es diferente, existen determinadas zonas que reciben una carga especialmente elevada.

Codo

El dolor en la zona externa del codo, conocido habitualmente como epicondilalgia, es una de las molestias más frecuentes.

La repetición de golpes y el agarre de la pala pueden aumentar progresivamente la carga sobre la musculatura y los tendones del antebrazo.

Hombro

Bandejas, víboras y remates implican numerosos movimientos por encima de la cabeza.

Una vuelta demasiado rápida al volumen habitual de golpes puede generar dolor y pérdida de tolerancia de las estructuras del hombro.

Rodilla

Los cambios de dirección, frenadas y aterrizajes generan importantes demandas sobre la rodilla.

El tendón rotuliano y la articulación femoropatelar pueden verse especialmente afectados cuando la carga aumenta rápidamente.

Tobillo y tendón de Aquiles

Los desplazamientos laterales, aceleraciones y saltos requieren una elevada capacidad de los gemelos, sóleo y tendón de Aquiles.

Después de un periodo de inactividad, recuperar inmediatamente la intensidad anterior puede generar sobrecarga.

Zona lumbar

Las rotaciones y movimientos repetidos del tronco, junto con la elevada velocidad de algunos golpes, pueden provocar molestias lumbares cuando la capacidad física no está adaptada a la carga.

La fisioterapia no debería empezar cuando aparece la lesión

Uno de los principales errores es asociar la fisioterapia únicamente con el tratamiento del dolor.

La fisioterapia también puede utilizarse como una herramienta de prevención y preparación para el deporte.

Antes de volver a jugar con normalidad, una valoración fisioterapéutica puede analizar aspectos como:

  • Fuerza de las extremidades inferiores.
  • Capacidad de gemelo y sóleo.
  • Fuerza y control de cadera.
  • Capacidad del hombro y manguito rotador.
  • Movilidad.
  • Control del tronco.
  • Capacidad para acelerar y frenar.
  • Tolerancia a determinados gestos deportivos.

El objetivo no es encontrar una postura o movimiento «perfecto», sino conocer las capacidades actuales del jugador y determinar si son suficientes para las demandas que quiere afrontar.

El ejercicio: una de las mejores herramientas de prevención

La prevención no consiste simplemente en estirar antes de jugar.

Un programa de prevención correctamente diseñado permite mejorar la capacidad del organismo para producir, absorber y tolerar fuerzas.

1. Fuerza de gemelo y sóleo

Los gemelos y el sóleo participan en las aceleraciones, frenadas, saltos y desplazamientos.

Ejercicios como:

Elevaciones de gemelo → elevaciones de sóleo → trabajo unilateral → progresión hacia saltos

permiten aumentar progresivamente la capacidad de estas estructuras.

2. Trabajo de cuádriceps y cadena posterior

Las piernas deben estar preparadas para frenar y cambiar de dirección.

Ejercicios como sentadillas, zancadas, peso muerto y variantes unilaterales pueden ayudar a desarrollar la fuerza necesaria para estas acciones.

No se trata únicamente de levantar peso, sino de progresar hacia ejercicios que reproduzcan las demandas del deporte.

3. Trabajo de cadera

La musculatura de la cadera participa de forma importante en los desplazamientos laterales y cambios de dirección.

Ejercicios como:

  • Abducción de cadera.
  • Trabajo de glúteo medio.
  • Split squat.
  • Ejercicios unilaterales.

pueden formar parte de una preparación específica.

4. Hombro y manguito rotador

El hombro necesita tanto movilidad como capacidad de producir y controlar fuerza.

Ejercicios de rotación externa, trabajo escapular y fortalecimiento progresivo del hombro pueden ayudar a preparar la articulación para los golpes repetidos por encima de la cabeza.

5. Cambios de dirección

Una parte fundamental de la preparación para el pádel consiste en entrenar aquello que posteriormente vamos a exigir durante el partido.

Por eso, después de recuperar una base de fuerza, podemos introducir:

aceleraciones → frenadas → desplazamientos laterales → cambios de dirección → acciones específicas de pádel.

La progresión debe realizarse de forma gradual.

¿Cómo debería ser la vuelta a la pista?

Una buena estrategia es evitar recuperar de golpe todo lo que hacíamos antes de las vacaciones.

Podemos plantear una progresión:

Fuerza general → desplazamientos → ejercicios específicos → entrenamiento → partidos → competición

Además, no es recomendable aumentar simultáneamente todos los factores de carga.

Por ejemplo, si aumentamos el número de partidos, podemos mantener inicialmente su duración y controlar la intensidad.

También es importante observar cómo responde el cuerpo durante las siguientes horas y días.

Si el dolor aumenta progresivamente, aparece inflamación o los síntomas permanecen durante varios días, puede ser una señal de que la carga actual supera nuestra capacidad de tolerancia.

¿Cuándo acudir al fisioterapeuta?

No es necesario esperar a tener una lesión importante.

Una valoración puede ser especialmente recomendable si:

  • El dolor aparece cada vez que juegas.
  • Los síntomas aumentan partido tras partido.
  • El dolor permanece varios días después de jugar.
  • Has tenido lesiones previas en la misma zona.
  • Has estado mucho tiempo sin entrenar.
  • Quieres volver a competir después de las vacaciones.
  • Has aumentado considerablemente tu volumen de juego.
  • El dolor limita tus movimientos o tu rendimiento.

La intervención puede combinar tratamiento cuando sea necesario, educación, modificación de cargas y un programa de ejercicio progresivo.

La prevención empieza antes de volver a jugar

La vuelta de vacaciones no debería consistir simplemente en coger la pala y recuperar nuestro antiguo ritmo.

El cuerpo necesita tiempo para volver a adaptarse.

Una adecuada planificación de cargas, el entrenamiento de fuerza y una progresión específica hacia las demandas del pádel pueden ayudarnos a reducir el riesgo de lesión y mejorar nuestro rendimiento.

Y aquí la fisioterapia tiene un papel que va mucho más allá del tratamiento del dolor: evaluar, prevenir, recuperar y preparar al deportista para volver a hacer aquello que le gusta.

En RX2 Center, en La Finca (Pozuelo de Alarcón, Madrid), valoramos tu caso antes de volver a la pista.

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