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¿Conoces la relación entre la microbiota y el COVID persistente?

microbiota

Según la neurocientífica gallega, Sonia Villapol, la microbiota podría ser la clave para el diagnóstico y el tratamiento del COVID persistente. Y es que según han recogido medios de comunicación como El Mundo, 20 Minutos o el Faro de Vigo, la especialista compartió los últimos avances de su investigación en el 30º Congreso de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), celebrado en A Coruña.  

Sonia Villapol es pionera en el estudio de las secuelas del COVID y actualmente trabaja con su equipo en el Instituto de Investigación del Hospital Methodist de Houston (Texas). Lo curioso es que en esta investigación la microbiota está demostrando ser una pieza clave tanto para evaluar la gravedad de la enfermedad como para desarrollar un tratamiento individualizado 

¿Qué es la microbiota?

La microbiota es el conjunto de microorganismos que residen en nuestro cuerpo. Se trata de billones de microbios que viven en simbiosis con nuestras células y forman parte de ella bacterias, hongos, arqueas, virus y parásitos, aunque su composición varía dependiendo de la parte del cuerpo que observemos. Hay que tener en cuenta que tenemos microbiota en diversas partes de nuestro cuerpo. Ahora bien, la más compleja y estudiada es sin duda la microbiota intestinal 

¿Por qué la microbiota puede ser la clave?

Según explica Sonia Villapol, la microbiota controla el 70% de la inmunidad y con el COVID, cuando el sistema inmunológico está débil, se produce disbiosis (alteración de la microbiota), generando alteraciones gastrointestinales que se reflejan en los síntomas que se identificaron al inicio de la pandemia como vómitos, dolor de barriga o diarrea. Además, la inmunidad afecta al cerebro, que es la que causa la inflamación y produce los problemas neurológicos asociados al COVID.  

Es importante destacar que el COVID persistente afecta aproximadamente a 75 millones de personas a nivel global, de las cuales 2 millones se encuentran en España. Ahora bien, una persona con COVID persistente puede tener desde una simple pérdida de olfato hasta estar completamente debilitado o con problemas neurológicos.  

Como consecuencia, el grupo de investigación de la neurocientífica está trabajando en identificar biomarcadores de diagnóstico en la microbiota. Para ello, están dibujando perfiles de la microbiota intestinal que se pueden asociar con síntomas neurológicos en pacientes con COVID persistente. Este perfil serviría para identificar la gravedad de la enfermedad, así como permitiría indicar el tiempo de duración de la sintomatología.  

“Sabemos que hay determinadas bacterias que tienen el timón de todo ese control. Y estamos intentando identificar cuáles son y qué producen. Porque no es solo decir cuáles son y en qué composición están, sino también qué metabolitos o qué neurotransmisores están produciendo para alterar la función cognitiva”, explica Villapol.  

Además, este tipo de red podría ser diferente en cada persona, por lo que podría ser la clave para el tratamiento. Por ejemplo, según la especialista, si cuando una persona con COVID persistente tiene una pérdida de memoria se le podrían administrar probióticos con las bacterias que le faltan para buscar una regulación, ya que es la microbiota la que regula los procesos inflamatorios que tienen un impacto en el cerebro.  

¿Se podrían tratar otras enfermedades neurodegenerativas con estos avances?

Los avances de la investigación del equipo de Sonia Villapol podrían servir para el tratamiento de otras enfermedades neurológicas, ya que el ictus o los traumatismos craneoencefálicos, por ejemplo, también conllevan una inflamación del cerebro. En este sentido, cualquier medicamento que permita reducir neuroinflamación va a beneficiar el tratamiento de otras enfermedades.  

¿Quieres saber más sobre microbiota? Puedes ponerte en contacto con nosotros aquí. 

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